La Coctelera

Mi colección.

1 may 08

Este libro es una compilación metódica de doctrina contenida en las leyes civiles vigentes de 1880. Consta de dos tomos, tomo I con 652 páginas y el tomo II con 632 páginas incluyendo además el índice de los dos tomos, asi como fe de erratas. El libro está en buen estado no faltándole ninguna hoja aunque si tiene muchas manchas de oxido. Decir que la aprobación del actual Código civil español, fue fundado en la Ley de Bases de 1888, cuya primera edición se publicó el 1 de mayo de 1889, y la segunda, reformada, en 24 de julio del mismo 1889.

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Para escribir pero pintado.

15 abr 08

Typewriters 2001-06. Ignacio Algarín González.
(Que suerte tener un cuadrito suyo)

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Escrito y leido.

15 abr 08

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Lady-post.

13 abr 08

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Desde Bougie.

13 abr 08

Hace poquito me regalaron un libro antiguo en francés en él había unos recortes
así como ésta postal escrita desde Bougie. Esto es lo que hace que para mí, los libros sean más interesantes aún, el que dentro de ellos haya parte del pasado de alguna persona...

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Hay momentos...

25 mar 07

Hay momentos en que el alma se desborda como un vaso de mirra que ya no basta a contener el perfume; instantes en que flotan los objetos que hieren nuestros ojos, y con ellos flota la imaginación. El espíritu se desata de la materia y huye, huye a través del vacío a sumergirse en las ondas de luz, entre las que vacilan los lejanos horizontes.
La mente no se haya en la tierra ni en el cielo. Recorre un espacio sin límites ni fondo, océano de voluptuosidad indefinible, en el que empapa sus alas para remontarse a las regiones en donde habita el amor.
Las ideas vagan confusas, como esas concepciones sin formas ni color que se ciernen en el cerebro del poeta; como esas sombras, hijas del delirio, que nos llaman al pasar y huyen, nos brindan amor y se desvanecen entre nuestros brazos.

El caudillo de las manos rojas (Leyendas. Gustavo Adolfo Becquer.)
Pintura: Tristan e Isolde de Jean Delville .

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LA ESPUMA DE LOS DIAS

4 mar 07


El ratón gris de los bigotes negros hizo un último esfuerzo y consiguió pasar. Detrás de él, el techo se juntó con el suelo y surgieron largos gusanos que se retorcían lentamente por los intersticios de la sutura.
El ratoncillo saltó a toda prisa a través del pasillo oscuro de la
entrada cuyas paredes se aproximaban temblando una y otra, y logró salir por debajo de la puerta. LLegó a la escalera y la bajó; ya en la acera, se detuvo. Titubeó un instante, se orientó y se puso en camino en dirección al cementerio.
En realidad- dijo el gato-, el asunto no me interesa demasiado.
Te equivocas- dijo el ratón-. Todavía soy joven y, hasta el último momento, he estado bien alimentado.
Pero yo también estoy bien alimentado- dijo el gato-, y no tengo ningunas ganas de suicidarme; esa es la razón por la que todo esto me parece anormal.
-Es que tú no le has visto- dijo el ratón.
-¿Qué hace?- preguntó el gato.
-No tenía demasiadas ganas de saberlo. Hacía calor y todos sus pelos estaban bien esponjosos.
-Se queda en la orilla del agua- dijo el ratón-, espera y, cuando es la hora, echa a andar por la plancha y se para en el medio. Ve algo.
-No puede ver gran cosa- dijo el gato-. Un nenúfar, tal vez.
-Sí- dijo el ratón-, espera a que suba para matarlo.
-Eso es una idiotez- dijo el gato-. No tiene ningún interés.
-Cuando ha pasado la hora- continuó el ratón- vuelve a la orilla y mira la foto.
-¿No come nunca?- preguntó el gato.
-No- respondió el ratón-. Se está quedando muy débil y yo no puedo soportarlo. Un día cualquiera, va a dar un traspiés en esa plancha grande...
-¿Y a ti qué te importa?- preguntó el gato-. ¿Qué pasa?, ¿es desgraciado?.
-No es desgraciado- dijo el ratón-, sino que tiene una pena muy grande. Y eso es lo que no puedo soportar. Además, se va a caer al agua, se asoma demasiado.
-Bueno- dijo el gato-, siendo así, estoy dispuesto a hacerte ese favor, aunque no sé por qué digo cuando no comprendo nada en absoluto.
-Eres muy bueno- dijo el ratón.
-Mete la cabeza en mi boca- dijo el gato- y espera.
-¿Habré de esperar mucho?- preguntó el ratón.
-El tiempo que tarde alguien en pisarme la cola- dijo el gato-; me hace falta un reflejo rápido. Pero ya la dejaré extendida, no tengas miedo.
El ratón separó las mandíbulas del gato y metió del todo la cabeza entre los agudos dientes. La retiró casi inmediatamente.
-Dime, ¿has comido tiburón esta mañana?- dijo el ratón.
-Escucha- dijo el gato-, si no te gusta esto, te puedes largar. A mi, este asunto me carga. Te las tendrás que arreglar tú solo.
Parecía enojado.
-No te enfades- dijo el ratón.
Cerró sus ojillos negros y volvió a colocar la cabeza. El gato dejó caer con precaución sus aninos acerados sobre el cuello suave y gris. Los bigotes negros del ratón se confundían con los suyos. Desenroscó su espeso rabo y lo dejó arrastrar por la acera.
LLegaban, cantando, once niñas ciegas del orfelinato de Julio el Apostólico.
Memphis, 8 de marzo de 1946. Davenport, 10 de marzo de 1946.
(La espuma de los días, L'écume des jours,
Boris Vian , Traducción de Luis Sastre Cid, Alianza Editorial, 2003)
Imágen de
Sonia Villegas .

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ASNOGRAFÍA

27 feb 07

Leo en un Diccionario: ASNOGRAFÍA, s.f.: Se dice,
irónicamente, por descripción del asno.
¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres!
Irónicamente... ¿Por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú,
cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al
hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es
malo debieran decirle hombre! Irónicamente... De ti, tan
intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa,
del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo,
melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados...
Platero, que sin duda comprende, me mira fijamente con sus
ojazos lucientes, de una blanda dureza, en los que el sol brilla,
pequeñito y chispeante en un breve y convexo firmamento
verdinegro. ¡Ay! ¡Si su peluda cabezota idílica supiera que yo le
hago justicia, que yo soy mejor que esos hombres que escriben
Diccionarios, casi tan bueno como él!
Y he puesto al margen del libro: ASNOGRAFÍA, sentido
figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción
del hombre imbécil que escribe Diccionarios.

Platero y yo .de Juan Ramón Jiménez . En la imágen otro asno famosísimo...

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