La Coctelera

Categoría: Cotilleos

El amante en casa: Victor Hugo y Adèle Hugo (I)

22 sep 05

Victor Hugo (1802-1885) se casó con el gran amor de su vida Adèle Foucher (1803-1868) en 1822. Para llegar a este supuesto final feliz tuvo que superar la oposición de su madre, que aspiraba a un mejor matrimonio para su mimado retoño, y, en menor medida su padre, Leopold Hugo, un hombre cruel que fue general de Bonaparte. Cuando la madre de Victor murió en 1821 se allanó su camino hacia la felicidad.
El matrimonio entre Victor y Adèle no empezó con buen pie porque hubo un mal presagio el día de la boda. El hermano de Victor, Eugène, que estaba enamorado de Adèle, se volvió loco y tuvo que ser encerrado en un psiquiátrico.
Victor Hugo rechazó la ayuda de su padre y vivieron durante un tiempo en la pobreza hasta que recibió una pensión de mil francos al año de Luis XVII por la publicación de su primer libro de poemas.
En julio de 1823, el matrimonio tuvo su primer hijo, Leopoldo, que murió poco tiempo después. En agosto de 1824 tuvieron a Leopoldine, que murió ahogada en el Sena en 1843; en noviembre de 1826 nació Charles y en 1830 nació Adèle.
En 1831, Adéle después de cinco embarazos dejó de acostarse con su marido, pero tomó un amante, Charles-Agustin Sainte-Beuve, un crítico agudo que era ferviente admirador de Victor Hugo. Sainte-Beuve tenía las ideas claras tal como manifestó a Victor: "El poco talento que poseo me ha llegado a través de tu ejemplo...Sólo me siento feliz y en casa cuando me echo en tu sofá o junto a tu chimenea". Sin comentarios...

Haciendo enemigos.

El autor de los Miserables pronto se enteró de la infidelidad de su esposa y la expulsó de su casa. El crítico más influyente de Francia -que había organizado el Cenacle, un circulo literario que defendía las obras de Hugo de sus detractores de la vieja escuela- empezó a despreciar la obra de su anterior ídolo.
Cuando Victor Hugo murió, sus herederos encontraron en la biblioteca de Guernesey un sobre con tres sellos negros y la palabra Pudenda (en latín genitales, algo de lo que avergonzarse) que contenía cartas comprometedoras de Adèle a Sainte-Beuve. Fue el mismo Sainte-Beuve quien las remitió para que Victor se enterara del alcance de la traición de Adèle. Los parientes de Victor Hugo las destruyeron.
Victor Hugo se consoló con Juliette Drouet, una cortesana que intentaba triunfar en la escena sin éxito. Empezaron su relación en 1832 y estuvieron juntos cincuenta años. Victor Hugo, que solía expresar sus ideas revolucionarias en sus obras, tuvo que huir a Bruselas en 1852. Entre 1852 y 1855 estuvo en Jersey y luego se estableció en Guernesey. En 1859, Napoleón III concedió una amnistía a los exiliados. En contra de los deseos de Adèle, Victor permaneció en el exilio hasta que en Francia se restauró la libertad plena. Volvió definitivamente a París en 1870, al día siguiente de la proclamación de la República.

Lio familiar.

La infancia de Victor fue complicada porque pasó mucho tiempo en internados devido a las peculiares ideas de su padre en materia de educación. Después del divorcio de sus padres, su vida transcurrió entre Corcega y España.
De pequeño era muy feo y su hermano pequeño le llamaba "la bestia", pero pronto empezó a destacar por su inteligencia y porque se convirtió en un hombre atractivo.
La historia del matrimonio de los padres de Victor Hugo también fue complicada. Antes de que Victor naciera, Sophie, su madre, fue amante del general Victor Lahorie, en cuyo honor puso nombre a su hijo. Sophie escondió a su amante cuando fue perseguido por conspirar contra Bonaparte. Pero no pudo salvarlo y en 1812 Victor Lahorie murió ejecutado. Sophie guardó luto durante toda su vida.

(99 historias de amor, Alicia Misrahi, Debolsillo, 1ª edición de 2005)

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Complices Vitalicios: Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

19 jun 05

Simone de Beauvoir (1908-1986), autora feminista creadora del revolucionario El segundo sexo (1949), y el filósofo Jean Paul Sartre (1905-1980) mantenieron una relación tan libre como profunda que se prolongó durante casi toda su vida.
Fueron más famosos que su obra, sobre todo él. A una reedición de El ser y la nada aparecida en los setenta le faltaba un capitulo completo y nadie se dio cuenta...
Cuando ella tenía veintiún años y él veinticuatro, en 1929, se presentaron al exámen final de filosofía. Sartre obtuvo el primer puesto y Simone el segundo, pero los miembros del tribunal estaban convencidos de que la verdadera filósofa era ella.
Durante décadas compartieron sus obras, sus vivencias e incluso sus amantes, que se pasaban el uno al otro sin el menor escrúpulo y que dejaban verdes y al desnudo en la abundante correspondencia que intercambiaron durante los cincuenta y un años que duró su relación. Entre ellos eran tiernos: "Mi vida ya no depende de mi", usted es "siempre yo", no se puede estar "más unidos de lo que ya estamos, usted y yo", escribía él. Por su parte, Simone parecía amar más al amor que había inventado que a Sartre...
Sartre siempre dijo que para él la mitad de la humanidad (los hombres) apenas existía, que prefería "hablar con una mujer de las cosas más insignificantes que hablar de filosofía con (Raymond) Aron".

Sartre y las mujeres.

La realidad era que el muy machista Sartre era un seductor compulsivo que necesitaba coleccionar mujeres -preferiblemente más jovenes- para sentirse realizado. Con ellas fue tremendamente desleal ya que les escribía que las amaba y, tras utilizarlas, se lo contaba todo a Simone. Ambos gastaron toda su sinceridad entre ellos y coleccionaron juntos rendidos y jóvenes admiradores y admiradoras.
Simone de Beauvoir siempre gustó a Sartre porque "tenía la inteligencia de un hombre y la sensibilidad de una mujer". Las declaraciones por carta eran encendidas: "Usted, mi pequeño juez -le escribió él en el tiempo de El ser y la nada-. Usted, mi ojo, mi oreja, mi testigo".
Ni siquiera los respectivos amores norteamericanos de Sartre y Beauvoir, Dolores y Nelson Algren -modelo de Lewis Brogan de Los mandarines-, les apartaron de su "fidelidad" transtemporal.
Cuando Sartre llamó a su compañera para que la ayudara a corregir un manuscrito de una de sus obras, ella corrió a Francia. "Nada, ni tú, ni mi vida, ni mi propia obra, está por encima de la obra de Sartre", le dijo a Algren. En París no encontró a Sartre porque se había ido de vacaciones con su amante...
Durante los últimos años de su vida, se alejaron y terminaron ambos con mujeres de treinta años más jovenes que ellos, Sartre con Arlette y Beauvoir con Sylvie.

Un final vodevilesco.

Jean Paul y Simone, una pareja comprometida con la izquierda y con el comunismo incluso en sus épocas más vergonzantes, despertaron amores y odios. A la muerte de Sartre, Libération publicó un artículo curioso: "Uno de los hombres más insultados de su época". Entre los insultos destaca uno de Céline: "En mi culo, donde se halla, no se le puede pedir a Sartre que vea claro ni que se exprese con nitidez. Sartre ha previsto al parecer el caso de la soledad y de la oscuridad en mi ano".
El día de la muerte de Sartre, Simone protagonizó una de las escenas más terribles de su historia. Simone narró la muerte de Sartre. Sus últimas palabras fueron: "La amo mucho, mi querida Castor". Luego la besó en los labios, cerró los ojos y murió.
La realidad es que cuando Sartre murió era Arlette quien estaba con él y cuando llegó Simone intentó meterse en la cama con el cadáver. Sin embrago, por mucho que hicieraa, la heredera legal, injustamente, de los textos de Sartre fue Arlette. Simone quedó destrozada.
(99 historias de amor, Alicia Misrahi, Debolsillo, 1ª edición de 2005)

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El enfermero de la poetisa: Virginia Woolf y Leonard Woolf

24 may 05

Virginia Woolf (1882-1941) y Leonard Woolf (1880-1969) formaron un matrimonio peculiar pero muy bien avenido. Leonard describió así su encuentro con Vanessa y Virginia cuando ambas tenían veintiuno y dieciocho años respectivamente: <>. Para él la experiencia fue como encontrarse de repente <>. Cuando en 1911 se reencontraron, Leonard, quien no había dejado de escribirle desde Ceilán, escribió: <>.
Se casaron en 1912, después de que ella se sincerara y le dijera que no sentía ninguna atracción fisica por él. Permanecieron juntos hasta el suicidio de ella.
Según Quentin Bell, biógrafo y sobrino de Virginia, cuando ella aceptó casarse con Leonard tomó la decisión más inteligente de su vida. Leonard siempre estuvo a su lado, la cuidó y la apoyó y, posiblemente, la obra de la autora de Las Olas y La señora Dalloway no hubiera sido la misma sin él. Virginia sufrió grandes depresiones, la primera de ellas al morir su madre cuando ella tenía trece años.

Un circulo alegre.

Al morir su padre, en 1904, Virginia formó, junto con sus hermanos, un circulo literario en su nueva casa de Bloomsbury. Organizaban reuniones sociales los jueves por la tarde a las que acudían un grupo de jóvenes que tenían afinidades entre sí tanto culturales como vitales y que hablaban y bromeaban sobre todo tipo de temas. Entre los más asiduos estaban Duncan Grant, Lytton Strachey, Roger Fry, Gerald Brennan, Bertrand Russell, Maynard Keynes y también el crítico de arte Clive Bell, quien se casó con la hermana mayor de Virginia, Vanessa, en 1907.
Bloomsbury fue famoso por el talento de sus tertulianos, pero también por sus relaciones amorosas que se cruzaban y entrecruzaban. Virginia amó a Madge Vaughn (quien le inspiró el personaje de la señora Dalloway), Violet Dickinson y Vita Sackville West, a quien dedicó Orlando, definida por el hijo de Vita, Nigel Nicolson como <>. Además, Virginia tuvo una aventura con Clive, el esposo de su hermana, Vanessa, quien a su vez se enamoró del pintor Roger Fry, con quien inició una provechosa colaboración artística y amorosa, y, posteriormente, Vannesa tuvo un lance con Duncan Grant, con quien tuvo una hija, Angélica.
Ambas mujeres estuvieron en el epicentro de muchos tríos. Bloomsbury liberó el sexo de toda culpa y vergüenza y también liberó el arte.
Virginia y Leonard impulsaron la obra de sus amigos y descubrieron nuevos talentos a través de la editorial Hogarth Press, creada en 1917: Katherine Mansfield, E.M. Forster, T.S.Eliot, John Maynard Keynes, Gertrude Stein, H. G. Wells...

Una mujer atormentada.

Virginia estaba traumatizada por los abusos sexuales de su hermanastro en la infancia y se sentía naturalmente inclinada por las mujeres mayores que ella. Antes de aceptar a Leonard, había rechazado a numerosos pretendientes. Sobre ella, además influyó la prematura muerte de su madre.
Virginia escribió: <>. Pero las crisis sucedían y cada una era peor que la anterior.
Finalmente, ella, asustada por las noticias de la guerra y temiendo no poder escapar de la locura esa vez, se arrojó en 1941 al rio Ouse y se ahogó. Su marido, que siempre había vigilado su estado mental, no pudo salvarla.
En su autobiografía, Leonard evocó su muerte con un emocionante pasaje: <
>.

(99 historias de amor, Alicia Misrahi, Debolsillo, 1ª edición de 2005)

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