La Coctelera

Categoría: Grandes personajes

Nicolás Copérnico.

14 mar 06

Con un estilo en el que se evidencia la influencia de las obras de Marsilio Ficinio, aquellos escritos en los cuales confluían los temas platónicos y estoicos, y en los que también se hallaban presentes la filosofía hebrea y las enseñanzas de Zaratustra (siglo VII-VI a.C.), Copérnico nos habla del sol:
En el centro de todos ellos (astros y planetas) tiene su sede el Sol. ¿Podríamos, acaso, colocar el fuego de este bellísimo templo en un lugar distinto o mejor que éste, desde donde puede iluminar todo simultáneamente? No sin razón lo llaman algunos el farol del mundo; otros su cerebro, y otros su soberano. Trismegisto lo llama el dios visible, la Electra de Sófocles: el que lo ve todo. De este modo, el sol, como si de veras se sentara en el trono real, dirige la familia de los planetas que se afanan en su derredor.
La limitación de los sentidos que nos impiden verificar el movimiento de la Tierra hallará en Copérnico la siguiente explicación:
Está, pues, claro, cómo estos dos movimientos, es decir, el movimiento del centro de la Tierra y el de su inclinación, que mutuamente se contrarían, obligan al eje terrestre a permanecer en la misma posición y dirección y son causa de que todo dé la impresión de ser movimientos del Sol.
Acababa de nacer el primer tomo de la gran obra. 1519 parece ser un año de grandes concreciones en la vida del sabio.

Autores de la biografía, Héctor Anabitarte y Ricardo Lorenzo Sanz. Ed. Hernando, S.A.
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Retrato de Nicolás Copérnico. Imágen cortesía de SPL/Investigadores Fotográficos.

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