21 nov 05
Quienes eligen la magia del agua quedan desvinculados eternamente de lo que les hace humanos, pues entre los dos mundos no queda ninguna puerta abierta. Las Ondinas

¡He aquí a la bella Ophelia! ninfa, en tus oraciones, acuérdate de mis pecados.
(Hamlet, acto III escena I, W. Shakespeare).
Más sobre Ophelia en la historia.
Pintura de John Everett Millais. Tate Gallery de Londres.
24 jul 05
Héctor y Paris eran, entre otros muchos, hijos de Príamo, rey de la ciudad de Troya situada en el estrecho de los Dardanelos. Poco antes de que Paris naciera, su madre, Hénecuba, soñó que su hijo llevaría a la ruina a Troya, así que Príamo encargó al administrador de sus rebaños dar muerte a su hijo; pero aquél lo dejó vivir e hizo de él un pastor que pronto destacó por su belleza y su incorruptible juicio en el peritaje del ganado. Por eso Zeus le confió el papel de juez en un concurso de belleza en el que competían Atenea, Hera y Afrodita, encomendándole que entregara como premio una manzana a la más bella de entre las tres. Afrodita consiguió corromperlo con la promesa de darle el amor de la bella Helena, y Paris le concedió la manzana. Decepcionadas, Atenea y Hera deciden destruir Troya.
(La cultura, todo lo que hay que saber. Dietrich Schwanitz. Ed. Taurus)
30 may 05
El sultán Murad IV, sabio y prudente como era, prefería no tener que enterarse por la corte de lo que ocurría en su reino, así que solía disfrazarse de mendigo para recorrer las calles de Constantinopla y observar al pueblo. De este modo, a falta de encuestas, captaba la opinión que la gente tenía sobre él, sus ministros y sus pachás.
En uno de estos paseos clandestinos se topó con un anciano labrador de Anatolia que lloraba amargamente junto al muelle, pues había perdido el barco. Venía andando más de mil kilometros para tomar un buque hacia la Meca, a fin de cumplir el mandato de Alá que ordena al creyente visitar la Piedra Negra al menos una vez en la vida.
El sultán se compadeció y, para animarle, le sugirió tomar un baño en un haman, que era gratuito. Acudieron a uno cerca de Santa Sofia, pero cuando entraban, el celador les cerró el paso diciendoles que ese día el haman estaba cerrado para el público, pues dentro estaba tomando sus baños y masajes el vezir, primer ministro de su majestad. Si querían lavarse, podrían hacerlo detrás, en los lavabos. El labriego y el sultán disfrazado ocuparon una pequeña pila cerca de los retretes, se quitaron sus túnicas y sus sandalias y se fueron enjabonando mutuamente y echándose por la cabeza escudillas de agua templada. Entonces el sultán, para sonsacar al anciano, comentó:
-¡ Cómo vive ese vezir...! ¿No crees, hermano, que todo el mundo debiera poder disfrutar de lo mismo, sin tener que sentir envidia?.
A lo que el anciano campesino, que no era tonto y estaba cavilando sobre el fino tactgo y otros detalles chocantes del curioso mendigo, respondió:
-Poca envidia del vezir puedo sentir, pues siendo un humilde labrador, me estan lavando las manos del propio sultán-.
(Está leyenda no recuerdo bien dónde la leí, creo fue en un reportaje sobre los haman en un suplemento dominical de uno de los periodicos de nuestro país, siento no poder recordarlo, espero no ofender al escritor del reportaje, y espero me de permiso para poder volver a recordarla a la gente, para que aunque sea volviendo a leer estas palabras nos haga a todos por unos momentos un poquito más humanos. Sin más me cautivó.)
24 may 05
"Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre.
Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente.
Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán.
Y núnca dejarán de nacer porque la muerte es mentira."
Lo cierto es que tampoco se dónde leí este texto pero me gustó y como siempre lo memoricé, si alguien sabe de dónde haganmelo saber, please.
24 may 05
"La humanidad estuvo una vez formada por tres sexos. Cada individuo era en realidad una pareja de seres unidos por la espalda. Había parejas de dos hombres, de dos mujeres y de hombre y mujer. Zeus, con el fin de hacerles débiles e inculcarles el temor a los dioses, separó a todas las parejas para siempre. Desde entonces, los humanos deambulan por la Tierra buscando su otra mitad." Platón.