La Coctelera

Categoría: Poesia

Cinque, 26 de Noviembre de 1945.

30 abr 06

Como en el borde de una nube
recuerdo tus palabras
y se hizo más clara tu noche que el día
con las que yo te dediqué.
Así, en la tierra arrancados,
nos elevamos como estrellas.
Ni vergüenza ni desesperación
ni ahora, ni después, ni entonces.
Pero tú oyes cómo te llamo,
vivo, en la vida real.
Y la puerta que entreabriste,
no tengo fuerzas para cerrarla de golpe.

Anna Ajmátova

Más de sus poemas.
Dibujo de Anna realizado por Amadeo Modigliani.

(Poema extraido de: El canto y la ceniza. Traducción de Olvido García Valdés y Monika Zgustova.)

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Mi alma os ha cortado a su medida.

5 abr 06

"Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribistéis, yo lo leo,
tan sólo, que aún de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo
de tanto bien lo que no entiendo creo
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero."

Garcilaso de la Vega
Pintura El beso de Francesco Hayez.

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Hojas de hierba.

31 mar 06

"A lo largo de la costa Norte,
un poco más acá de la orilla de rocas y de grutas,
en el aire salino que llega del mar al país de Mendocino;
con las olas por contrabajo, por sordo y ronco acompañamiento;
con los chisporroteantes hachazos de armoniosas resonancias bajo el impulso de fuertes brazos;
profundamente hundido por la afilada lengua de las hachas,
allí, en la espesa floresta de los cedros,
¡he escuchado al árbol majestuoso cantar su canto de muerte!"

Canto del cedro. Hojas de hierba. Walt Whitman.
Pintura de Caspar David Friedrich "Trotamundos sobre el mar de neblina."

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Cuando estabas...

26 mar 06

Cuando estabas, las flores llenaban la casa.
Al irte, dejaste el lecho vacío.
La manta bordada, doblada,
permanece intacta.
Tres años ya han transcurrido,
pero tu fragancia no se disipa.
Te añoro, y de los árboles caen hojas amarillas.
Lloro, y sobre el verde musgo brilla el rocío."


Li Po (701-762)
Algunos de sus poemas.
Imágen Audrey-Kawasaki

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Annabel Lee

28 sep 05


Hace muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivía una doncella
cuyo nombre era Annabel Lee;
y vivía esta doncella sin otro pensamiento
que amarme y ser amada por mí.

Yo era un niño, una niña ella,
en ese reino junto al mar:
pero nos queríamos con un amor que era más que amor,
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que los serafines del cielo
nos envidiaban a ella y a mí.

Tal fue esa la razón de que hace muchos años,
en ese reino junto al mar,
soplara de pronto un viento, helando
a mi hermosa Annabel Lee.
Sus deudos de alto linaje vinieron
y se la llevaron apartándola de mí,
para encerrarla en una tumba
en ese reino junto al mar.

Los ángeles, que no eran ni con mucho tan felices en el Cielo,
nos venían envidiando a ella y a mí...
Sí: tal fue la razón (como todos saben
en ese reino junto al mar)
de que soplara un viento nocturno
congelando y matando a mi Annabel Lee.

Pero nuestro amor era mucho más fuerte
que el amor de nuestros mayores,
de muchos que eran más sabios que nosotros,
y ni los ángeles arriba en el Cielo,
ni los demonios abajo en lo hondo del mar,
pudieron jamás separar mi alma
del alma de la hermosa Annabel Lee.

Pues la luna jamás brilla sin traerme sueños
de la bella Annabel Lee;
ni las estrellas se levantan sin que yo sienta los ojos luminosos
de la bella Annabel Lee;
Así, durante toda la marea de la noche, yazgo al lado
de mi adorada -mi querida- mi vida y mi prometida,
en su tumba junto al mar,
en su tumba que se eleva a las orillas del mar.
Edgard Allan Poe
Pintura de John William Waterhouse

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Olvido

26 jun 05

Pasó mi tiempo ya. Las ilusiones
son puñados de flores que tu arrancas
y yo voy replantando absurdamente
creyendo en la amistad sincera y blanca.

Con tu olvido las tardes languidecen
como una rosa lenta y pensativa
y la nostalgia invade esos momentos
en que ya no eres parte de mi vida.

No me recuerdas, pero yo si pienso
en tu mirada y tu sonrisa quieta;
te escribo versos que no voy a darte
y te agradezco, amigo, el ser poeta...

(Ana Maria Romero Yebra)

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