5 abr 06

"Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribistéis, yo lo leo,
tan sólo, que aún de vos me guardo en esto.
En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo
de tanto bien lo que no entiendo creo
tomando ya la fe por presupuesto.
Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero
Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero."
Garcilaso de la Vega
Pintura El beso de Francesco Hayez.
29 dic 05

Y siempre seguiremos inclinando
las armas ante los vencedores,
imaginando ofrendas,
danzando deferentes con su música
sin que grieta presagio
vulnere el simulacro.
Ellos merecerán que un color nuevo
conmemore Magenta, Solferino;
que las cocinas batan para siempre
un nombre que celebra ocasión
o general triunfante.
A veces, se echó atrás
la máquina funesta que animaron.
Y sin embargo todavía resuena
bajo los arcos de la palabra.
Hasta el lenguaje llegan los indicios del miedo.
Poema de Ida Vitale
Imágen La rendición de Breda de Altin & Vetetima Prendi
3 oct 05
Eres invulnerable. ¿No te han dado
los números que rigen tu destino
certidumbre de polvo? ¿No es acaso
tu irreversible tiempo el de aquel río
en cuyo espejo Heráclito vio el símbolo
de su fugacidad? Te espera el mármol
que no leerás. En él ya están escritos
la fecha, la ciudad y el epitafio.
Sueños del tiempo son también los otros,
no firme bronce ni acendrado oro;
el universo es, como tú, Proteo.
Sombra, irás a la sombra que te aguarda
fatal en el confín de tu jornada;
piensa que de algún modo ya estás muerto.
Jorge Luis Borges
24 sep 05

Tocaste las aguas, la quietud de las aguas, y engendráste la vibración: creciste en círculos: descendiste a los limos: penetraste en la noche y en la viscosidad: creció lo múltiple: raíz de engendramiento: tú eres y no eres inmortal.
Tres lecciones de Tinieblas. (1979-1980). José Ángel Valente
¿Qué es Lamed?
17 sep 05

El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.
Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.
Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.
Escucha cómo el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.
Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.
Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mio.
Pablo Neruda
14 sep 05
Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.
No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve la ira, a romper la pepita de los gametos
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.
Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia de amor
el llanto. La risa como un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.
Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle,
nada lo asible puro de la amada.
¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿Se apartan y mientras uno habla el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: "Las mariposas vuelan para nosotros?"
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva,
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.
Jorge Medina Vidal (Uruguay, 1925)
10 jul 05
La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.
Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.
Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.
La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.
José Ángel Valente
Incluido en Obra poética 2. Material memoria (1977-1992). José Ángel Valente. Alianza Literaria. Alianza Editorial. Madrid. 1999
25 jun 05
En este mar tercero,
casi oigo tu voz, tu voz
del viento
ocupante total del movimiento;
de los colores, de las luces
eternos y marinos.
(Miguel Hernández)