Si no, ¿por qué iban a tener nombre las cosas?.
20 oct 05
...
Y se encontró tranquilamente sentada debajo de un árbol... mientras el Mosquito (porque eso era el insecto con el que habÃa estado hablando) se balanceaba en una ramita justo encima de su cabeza y la abanicaba con sus alas.
Era desde luego un Mosquito grandÃsimo, "del tamaño de un pollo", pensó Alicia. Sin embargo, después de la larguÃsima conversación que habÃan mantenido, no tenÃa motivos para sentir la menor preocupación.
"...¿O sea que no te gustan todos los insectos?- continuó el Mosquito, tan tranquilo como si no hubiera pasado nada.
-Me gustan cuando pueden hablar- dijo Alicia-. Pero en el sitio de donde yo vengo, no habla ninguno.
-¿Y qué clase de insectos te gustan del sitio de donde tú vienes?- preguntó el Mosquito.
-No me gustan para nada los insectos- le explicó Alicia-, porque me dan un poco de miedo... por lo menos los grandes. Pero puedo decirte los nombres de algunos.
-¿Es que contestan a sus nombres?- observó el Mosquito con indiferencia.
-Nunca he oÃdo decir que lo hagan.
-Entonces ¿de qué les sirve tener nombres- dijo el Mosquito- si no responden a ellos?.
-A ellos no les sirve de nada- dijo Alicia-; pero supongo que sà sirve a la gente que les pone esos nombres. Si no, ¿por qué iban a tener nombre las cosas?.
-No puedo saberlo- replicó el Mosquito-. En aquel bosque de allà abajo, no lo tienen..., bueno, sigue con tu lista de insectos, que estás perdiendo el tiempo.
-De acuerdo, hay uno que es el Tábano- empezó a decir Alicia, contando los nombres con los dedos.
-Bueno- dijo el Mosquito-. Si miras atentamente, en medio de ese arbusto de ahà podrás ver un Caballito-balancÃn. Está hecho de madera y se desplaza balanceándose de rama en rama.
-¿De qué se alimentan?- preguntó Alicia, llena de curiosidad.
-De savia y de serrÃn- dijo el Mosquito-. Sigue con la lista."
Alicia examinó el Caballito-balancÃn muy interesada, y quedó convencida de que acababan de repintarlo por su aspecto brillante y pegajoso; luego continuó:
"También está el Caballito del Diablo".
-Mira en la rama que tienes encima de tu cabeza- dijo el Mosquito-, y encontrarás un Boca de Dragón. Tiene el cuerpo hecho de budÃn de ciruelas, las alas de hojas de acebo y su cabeza es una pasa flambeada con coñac.
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Tras esto, Alicia permaneció callada un minuto o dos, cavilando. Mientras, el Mosquito se entretenÃa dando vueltas y zumbando alrededor de su cabeza, para terminar posándose de nuevo y decir: "Supongo que tú no querrás perder tu nombre, ¿verdad?.
-No, claro que no- dijo Alicia algo preocupada.
-De todas formas, no sé- prosiguió el Mosquito sin darle demasiada importancia-; suponte lo cómodo que serÃa si pudieses volver a casa sin él. Por ejemplo, si tu institutriz tuviera que llamarte para que dieras la lección, te dirÃa: "Ven aquÃ...", y luego se quedarÃa cortada porque no tendrÃa ningún nombre que añadir; y entonces no tendrÃas que ir a dar la lección, ¿no te parece?.
Al otro lado del espejo. Lewis Carrol
Originales de Alicia en el PaÃs de las Maravillas.
Imágen de Alicia: Photographie de Lewis Carroll:
"Alice Pleasance Liddell en jeune mendiante, vers 1859".
© Collection de Morris L. Parrish, Princeton University Library.