La Coctelera

La Chanson De PréVert

26 feb 07

Oh je voudrais tant que tu te souviennes
Cette chanson était la tienne
C'était ta péférée je crois
Qu'elle est de Prévert et Kosma

Et chaque fois Les Feuilles mortes
Te rappelle à mon souvenir
Jour après jour les amours mortes
N'en finissent pas de mourir

Avec d'autres bien sûr je m'abandonner
Mais leur chanson est monotone
Et peu à peu je m'indiffère
À cela il n'est rien à faire

Car chaque fois Les Feuilles mortes
Te rappelle à mon souvenir
Jour apès jour les amours mortes
N'en finissent pas de mourir

Peut-on jamais savoir par où commence
Et quand finit l'indifférence
Passe l'automne vienne l'hiver
Et que la chanson de Prévert

Cette chanson Les Feuilles mortes
S'efface de mon souvenir
Et ce jour-là mes amours mortes
En auront fini de mourir

Et ce jour-là mes amour mortes
En auront fini de mourir

Serge Gainsbourg

Para escucharla:

Traducción:
Las hojas secas (La canción de Prévert)

Me gustaría tanto que te acordases
Esta canción era tu canción
Era tu preferida, creo
Que es de Prévert y Kosma

Y cada vez, las hojas secas
Te traen a mi memoria
Día tras día, los amores muertos
No cesan de morir

Con las otras, claro que me abandono
Pero su canción es monótona
Y poco a poco pierdo el interés
No hay nada que hacer

Porque cada vez, las hojas secas
Te traen a mi memoria
Día tras día, los amores muertos
No cesan de morir

Nunca se puede saber dónde empieza
Y cuándo termina la indiferencia
Que pase el otoño y llegue el invierno
Y que la canción de Prévert

Esta canción, Las hojas secas,
Se borre de mi memoria
Y ese día, mis amores muertos
Habrán terminado, al fin, de morir

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Cinque, 26 de Noviembre de 1945.

30 abr 06

Como en el borde de una nube
recuerdo tus palabras
y se hizo más clara tu noche que el día
con las que yo te dediqué.
Así, en la tierra arrancados,
nos elevamos como estrellas.
Ni vergüenza ni desesperación
ni ahora, ni después, ni entonces.
Pero tú oyes cómo te llamo,
vivo, en la vida real.
Y la puerta que entreabriste,
no tengo fuerzas para cerrarla de golpe.

Anna Ajmátova

Más de sus poemas.
Dibujo de Anna realizado por Amadeo Modigliani.

(Poema extraido de: El canto y la ceniza. Traducción de Olvido García Valdés y Monika Zgustova.)

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Mafalda by Quino.

10 abr 06





Quino.

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Mi alma os ha cortado a su medida.

5 abr 06

"Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribistéis, yo lo leo,
tan sólo, que aún de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo
de tanto bien lo que no entiendo creo
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero."

Garcilaso de la Vega
Pintura El beso de Francesco Hayez.

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Hojas de hierba.

31 mar 06

"A lo largo de la costa Norte,
un poco más acá de la orilla de rocas y de grutas,
en el aire salino que llega del mar al país de Mendocino;
con las olas por contrabajo, por sordo y ronco acompañamiento;
con los chisporroteantes hachazos de armoniosas resonancias bajo el impulso de fuertes brazos;
profundamente hundido por la afilada lengua de las hachas,
allí, en la espesa floresta de los cedros,
¡he escuchado al árbol majestuoso cantar su canto de muerte!"

Canto del cedro. Hojas de hierba. Walt Whitman.
Pintura de Caspar David Friedrich "Trotamundos sobre el mar de neblina."

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Cuando estabas...

26 mar 06

Cuando estabas, las flores llenaban la casa.
Al irte, dejaste el lecho vacío.
La manta bordada, doblada,
permanece intacta.
Tres años ya han transcurrido,
pero tu fragancia no se disipa.
Te añoro, y de los árboles caen hojas amarillas.
Lloro, y sobre el verde musgo brilla el rocío."


Li Po (701-762)
Algunos de sus poemas.
Imágen Audrey-Kawasaki

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Nicolás Copérnico.

14 mar 06

Con un estilo en el que se evidencia la influencia de las obras de Marsilio Ficinio, aquellos escritos en los cuales confluían los temas platónicos y estoicos, y en los que también se hallaban presentes la filosofía hebrea y las enseñanzas de Zaratustra (siglo VII-VI a.C.), Copérnico nos habla del sol:
En el centro de todos ellos (astros y planetas) tiene su sede el Sol. ¿Podríamos, acaso, colocar el fuego de este bellísimo templo en un lugar distinto o mejor que éste, desde donde puede iluminar todo simultáneamente? No sin razón lo llaman algunos el farol del mundo; otros su cerebro, y otros su soberano. Trismegisto lo llama el dios visible, la Electra de Sófocles: el que lo ve todo. De este modo, el sol, como si de veras se sentara en el trono real, dirige la familia de los planetas que se afanan en su derredor.
La limitación de los sentidos que nos impiden verificar el movimiento de la Tierra hallará en Copérnico la siguiente explicación:
Está, pues, claro, cómo estos dos movimientos, es decir, el movimiento del centro de la Tierra y el de su inclinación, que mutuamente se contrarían, obligan al eje terrestre a permanecer en la misma posición y dirección y son causa de que todo dé la impresión de ser movimientos del Sol.
Acababa de nacer el primer tomo de la gran obra. 1519 parece ser un año de grandes concreciones en la vida del sabio.

Autores de la biografía, Héctor Anabitarte y Ricardo Lorenzo Sanz. Ed. Hernando, S.A.
Más sobre Copérnico

Retrato de Nicolás Copérnico. Imágen cortesía de SPL/Investigadores Fotográficos.

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Before the mirrow.

8 mar 06

"Mi corazón pasea por el silencio del misterio (...) Silenciosa soy mejor y puedo comportarme más humana ante el dolor de los otros. El que no habla sabe, aquel que habla demasiado ignora lo más importante, escuchar a los demás (...) Debes vivir en tu época, aceptar la naturaleza y sobre todo respetarla. Conserva tu independencia, despréndete de las cosas materiales sólo cuando estés listo para hacerlo; pero deshacerte de lo material no significa que el sabio se vuelva indiferente a los sentimientos, a la libertad, a la felicidad. Un sabio sin emociones no vale nada. Ya tú conoces la tristeza, ahora te toca disfrutar de la alegría (...)
La eternidad del instante de Zoe Valdés.
Imágen de Ito Shinsui.

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